如何把握“黑天鹅”带来的机会?

¿Cómo aprovechar las oportunidades generadas por un 'cisne negro'?

BroadChainBroadChain09/02/2020, 10:58
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Resumen

La crisis más grave dará lugar a la caída más pronunciada, lo que también creará la mejor oportunidad de inversión.

Fuente: Shentan. Autor | Wang Xiangge

El término «cisne negro» es una metáfora.

Antes de que se descubrieran en Australia, todo el mundo daba por hecho que los cisnes eran blancos. Con el tiempo, esta expresión pasó a designar sucesos extremadamente raros e impredecibles. Un «cisne negro» surge de forma inesperada, pero tiene el poder de transformar la realidad por completo. Para quienes confían ciegamente en la experiencia previa, su aparición resulta siempre sorprendente.

Este año nos ha golpeado un «cisne negro» de enormes proporciones: el nuevo coronavirus.

Nadie desea un «cisne negro». Pero una vez que aparece, ¿cómo podemos enfrentarnos a lo imprevisto?

El peligro («wei») y la oportunidad («ji») suelen ir de la mano. En lugar de lamentarnos ante los caprichos del destino, vale la pena leer El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb. Su autor ha dedicado su vida a estudiar la suerte, la incertidumbre, la probabilidad y el conocimiento. En este libro, Taleb aborda de forma sistemática una pregunta crucial: cómo aprovechar las oportunidades que brindan los «cisnes negros», adoptar estrategias adecuadas y salir beneficiados.

Mediocristán y Extremistán

Para entender el concepto de «cisne negro», primero hay que comprender dos ideas clave de Nassim Taleb: «Mediocristán» y «Extremistán». El sufijo «-stán», acuñado por el propio Taleb, hace referencia a la idea de «medio» o «promedio».

En nuestro mundo, algunos fenómenos muestran una clara tendencia a la media: la mayoría de los casos se agrupan cerca del promedio, y cuánto más nos alejamos de él, menos individuos encontramos. Al superar cierto umbral, su número es prácticamente cero. Otros fenómenos, en cambio, son extremadamente irregulares: en ellos, el concepto de «promedio» pierde sentido, porque abundan los casos que se desvían enormemente de la norma, y esas desviaciones pueden alcanzar magnitudes asombrosas. Taleb llama al primer tipo «Mediocristán» y al segundo «Extremistán».

En el Mediocristán nos gobiernan eventos concretos, habituales, conocidos y predecibles.

En el Extremistán, por el contrario, nos gobiernan eventos singulares, imprevistos, desconocidos e inesperados.

En un Mediocristán ideal, el impacto de cualquier evento individual es pequeño; solo el efecto colectivo resulta significativo. En el Extremistán, sin embargo, un solo individuo o suceso puede ejercer una influencia desproporcionada sobre el conjunto. El Extremistán es el caldo de cultivo de los «cisnes negros», donde unos pocos eventos pueden marcar el curso de la historia. Ejemplos claros son los atentados del 11-S, la crisis financiera de 2008 o el terremoto de Wenchuan.

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Los «cisnes negros» solo pueden surgir en entornos propios del Extremistán.

La altura, el peso o la cantidad de comida que consume una persona pertenecen al Mediocristán. Las diferencias son pequeñas y suelen estar vinculadas a magnitudes físicas. En cambio, los ingresos, la riqueza, las ventas de libros de un autor o la fama de una celebridad pertenecen al Extremistán, ya que suelen seguir una ley de potencias y pueden variar en órdenes de magnitud descomunales.

El sesgo cognitivo del cisne negro

La historia se compone de «Mediocristán» y «Extremistán». Sin embargo, el mundo está dominado por este último: lo desconocido y los sucesos de probabilidad ínfima. La aparición de la humanidad fue, de hecho, una mutación afortunada, un evento que logró surgir y sobrevivir por pura casualidad en el entorno del Extremistán.

Hoy, las personas estamos acostumbradas al modo de vida del Mediocristán y, sin darnos cuenta, trasladamos sus hábitos y formas de pensar al Extremistán.

Nuestra percepción de los cisnes negros nos lleva a cometer los siguientes errores:

  • Falacia de confirmación: Solo prestamos atención a una parte de los fenómenos que ya habíamos seleccionado y generalizamos a partir de ella. No puedes deducir, porque un granjero haya alimentado a una gallina mil días seguidos, que el día mil uno seguirá haciéndolo en lugar de sacrificarla. Si basas tu conclusión únicamente en esos primeros mil días, estás cayendo en la falacia de confirmación.

  • Falacia narrativa: El cerebro humano prefiere lo simple a lo complejo, lo concreto a lo abstracto y lo causal a lo no causal. Por eso, la gente reinterpreta los hechos incorporando sus propias ideas para simplificarlos, hacerlos más concretos y dotarlos de relaciones causales, en lugar de describir fielmente la realidad. Constantemente recontamos el pasado con lógicas que nos parecen razonables *después* de que todo ocurrió, engañándonos con historias que se ajustan a nuestros sesgos y a patrones aparentemente claros.

  • Negación del cisne negro: La naturaleza humana no está preparada para los fenómenos del cisne negro.

  • Evidencia silenciosa: Lo que vemos no representa necesariamente la totalidad. La historia oculta los cisnes negros, lo que distorsiona nuestra percepción de su probabilidad. Esta evidencia silenciosa genera una distorsión cognitiva. La historia da voz a los ganadores y entierra a los perdedores. Solo ves a quienes triunfan en una actividad, no a quienes fracasaron.

  • Error de filtrado: Nos centramos únicamente en ciertos fenómenos de incertidumbre bien definida, o en tipos específicos de cisnes negros. Preferimos lo tangible, lo verificado, lo visible, lo concreto y lo conocido, y evitamos lo abstracto y lo incierto. Valoramos lo que sucedió, ignorando lo que pudo haber sucedido. Somos superficiales por naturaleza, sin siquiera advertirlo.

Las personas subestiman sistemáticamente los eventos anómalos; por eso las aseguradoras obtienen sus ganancias. Normalmente asumimos riesgos no por confianza, sino por ignorancia y por pasar por alto la incertidumbre.

Cómo enfrentarse al cisne negro

Vivimos en el Extremistán, pero las predicciones de los expertos se basan en el Mediocristán. Por eso siempre fallamos al intentar predecir el futuro, sin llegar a reconocer plenamente este fracaso.

Los cisnes negros son precisamente los eventos que pueden transformar el mundo, y su esencia radica en su impredecibilidad. Existe una asimetría entre pasado y futuro, y al pensar en el mañana, lo tratamos como otro ayer. Saber que no podemos predecir no significa que no podamos beneficiarnos de la impredecibilidad; debemos exponernos más a los «cisnes negros positivos».

El mundo avanza cada vez más hacia el Extremistán, donde los efectos acumulativos (efecto Mateo) y la dependencia preferencial son cruciales. Bajo la influencia del cisne negro, la competencia intensa genera mayor desigualdad e incertidumbre. La principal deficiencia del marco económico mundial —basado en la creación mental de valor— es que genera mayor injusticia y aumenta la importancia de la oportunidad y la suerte.

Al mismo tiempo, la incertidumbre también se intensifica: nadie es un ganador absoluto ni un perdedor absoluto. La curva de campana, tan utilizada, encuentra una resistencia que hace que la probabilidad de desviaciones respecto a la media disminuya cada vez más rápido; en cambio, las distribuciones rupturistas o la distribución de Mandelbrot no tienen esta limitación y son mucho más adecuadas para el Extremistán. Sin embargo, los profesionales de las finanzas y la economía siguen obsesionados con la distribución gaussiana, incapaces de desprenderse de ella.

En resumen, estos son los principios clave para gestionar eventos cisne negro:

  • No intentes predecirlos. Por definición, un cisne negro es impredecible. Si algo se puede anticipar, deja de ser una sorpresa. Actuar en base a predicciones erróneas sobre lo imprevisible solo conduce a mayores errores.

  • Enfócate en la prevención. Aunque no podamos prever el desastre, sí podemos prepararnos para él. Es crucial analizar con extrema cautela el daño potencial en el peor escenario posible y adoptar las medidas preventivas más exhaustivas. De esto puede depender la supervivencia.

  • Aprovecha la oportunidad en la crisis. Un cisne negro es una crisis, pero toda crisis encierra una oportunidad. Tras la tormenta, surgen nuevas posibilidades. Las crisis más profundas suelen generar las caídas más pronunciadas, lo que a su vez puede crear las mejores oportunidades de inversión.

  • Mantén un colchón de seguridad. Lo más importante es contar con suficiente redundancia o margen de maniobra para absorber el impacto de eventos inesperados y garantizar la continuidad.

  • Evita el exceso de deuda. Un nivel de endeudamiento elevado magnifica las consecuencias negativas de un cisne negro, haciendo la caída mucho más dura.

Finalmente, el autor propone una regla simple para la toma de decisiones: «Cuando puedo beneficiarme de un cisne negro positivo, asumo riesgos altos, pues el coste del fracaso es bajo; cuando puedo salir perjudicado por uno negativo, adopto una postura extremadamente conservadora».