黄益平:关于央行数字货币与加密货币的一些猜想与思考

Huang Yiping: Algunas conjeturas y reflexiones sobre las monedas digitales de los bancos centrales y las criptomonedas

BroadChainBroadChain29/01/2023, 09:16
Este contenido ha sido traducido por IA
Resumen

Prohibir las criptomonedas puede ser muy práctico a corto plazo, pero su sostenibilidad a largo plazo merece un análisis profundo.

Las ventajas y los costes de las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) dependen, en última instancia, de su diseño concreto. Al desarrollar sus propias CBDC, los países deben tener en cuenta múltiples aspectos, como evitar la desintermediación bancaria, proteger la privacidad, establecer incentivos adecuados y mitigar los riesgos financieros. Diseños como el «modelo de doble capa de distribución sin intereses sobre pagos» del yuan digital ofrecen referencias valiosas. Se espera que, en el futuro, el yuan digital siga evolucionando hacia un sistema más integral, seguro y regulado.

El diseño y la emisión de una CBDC exigen prestar especial atención a la gobernanza de datos, evitando que los desarrolladores de carteras digitales creen nuevos «silos de información». La centralización y la propiedad por parte del banco central de todos los datos de pagos relacionados con la CBDC son eficaces para garantizar la seguridad y la privacidad; sin embargo, también es crucial aprovechar el potencial productivo de estos datos. En cuanto a la gobernanza transfronteriza de datos, una propuesta a considerar sería la creación de una plataforma multilateral de cooperación entre varios países.

Criptomonedas como Bitcoin se asemejan más a activos digitales que a monedas digitales en sentido estricto. Actualmente, China prohíbe las operaciones con criptomonedas, una medida beneficiosa a corto plazo para objetivos como la lucha contra el blanqueo de capitales y el control de flujos financieros. Sin embargo, algunas tecnologías emergentes en este ámbito —como la tokenización, los registros distribuidos (DLT) y la blockchain— tienen un gran valor aplicativo para el sistema financiero formal. Una prohibición prolongada podría hacer que se perdieran oportunidades clave en el desarrollo de estas tecnologías, además de que su eficacia a largo plazo no está garantizada.

— Huang Yiping, Presidente del Comité Académico del CF40 y Director del Centro de Investigación en Finanzas Digitales de la Universidad de Pekín

* Texto basado en la conferencia magistral pronunciada por el autor el 11 de diciembre de 2022 en la mesa redonda «Monedas Digitales de Bancos Centrales: Tendencias y Perspectivas», dentro de la sesión plenaria «Finanzas Tecnológicas: Las Tecnologías Digitales Desatan la Productividad Digital» de la Cuarta Cumbre Financiera Bund. Traducido y compilado por la Secretaría del Foro de los Cuarenta Expertos en Finanzas de China (CF40). Los subtítulos son responsabilidad de la redacción.

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Diseño, tendencias y regulación de las monedas digitales de bancos centrales

El diseño de una moneda digital de banco central debe abordar múltiples dimensiones

El Banco Popular de China comenzó a desarrollar el yuan digital en 2014 y lleva varios años realizando pruebas piloto. Según el «Libro Blanco sobre el Yuan Digital», China impulsa esta moneda digital principalmente por tres motivos: en primer lugar, para ofrecer una forma adicional de dinero, complementando el efectivo físico con una versión digital; en segundo lugar, para mejorar la inclusión y seguridad del sistema financiero, aumentar la eficiencia de los pagos y garantizar la equidad en los servicios de pago; y en tercer lugar, para explorar su posible uso futuro en pagos transfronterizos.

Fuera de los canales oficiales, también circulan otras interpretaciones. Una de ellas sugiere que el yuan digital busca reemplazar los servicios de pago móvil existentes. Otra plantea que su objetivo es centralizar los datos de pagos bajo el control directo del banco central. Una tercera afirma que pretende impulsar la internacionalización del renminbi (RMB), incluso desplazando al dólar estadounidense. No obstante, las autoridades han desmentido explícitamente estas versiones.

Las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) se han convertido en una de las tendencias más relevantes del panorama financiero actual. Los beneficios y costos de una CBDC dependen, en última instancia, del diseño concreto que adopte cada sistema.

El diseño del yuan digital es claro: es una CBDC orientada al usuario final, con un mecanismo de distribución en dos niveles y un vínculo débil con las cuentas bancarias. Esto permite a los usuarios realizar pagos de bajo valor directamente mediante tokens, sin que estos generen intereses. En mi opinión, la motivación principal detrás de este diseño es facilitar los pagos. Por eso, algunos comunicados oficiales destacan que su función es sustituir la base monetaria (M0), y no los agregados monetarios M1 o M2. Además, la arquitectura de «distribución en dos niveles + pagos sin intereses» es crucial, ya que minimiza el impacto potencial sobre intermediarios financieros como los bancos, un aspecto que preocupa a todos los bancos centrales.

El diseño de las monedas digitales de bancos centrales (CBDC) también implica ciertos compromisos, como la protección de la privacidad. Si esta no es adecuada, el público podría mostrarse reacio a adoptarlas. Hay casos documentados de pequeños comercios que dejaron de aceptar pagos móviles al conocer planes gubernamentales para gravar las transacciones electrónicas. Si bien es innegable que las transacciones digitales deben integrarse en el sistema tributario, este ejemplo demuestra claramente cómo los incentivos, tanto positivos como negativos, pueden alterar los comportamientos. Algunos expertos argumentan que una CBDC podría mejorar la eficiencia financiera y acelerar la velocidad del dinero; otros, en cambio, advierten que podría provocar una desintermediación bancaria, elevando los costes de financiación y frenando el crecimiento económico. El resultado final dependerá del diseño concreto de cada CBDC. Lo mismo ocurre con la estabilidad financiera: que una CBDC genere nuevos riesgos o, por el contrario, ayude a los bancos centrales a monitorizarlos y mitigarlos con mayor precisión, también estará determinado por su arquitectura.

Perspectivas sobre el futuro del yuan digital

Sobre la evolución futura del yuan digital, se manejan varias hipótesis. En primer lugar, aunque actualmente está dirigido a usuarios individuales, en el futuro podría extenderse a las instituciones. En segundo lugar, su uso se limita ahora al ámbito nacional, pero el Banco Popular de China ya participa en el proyecto multilateral «CBDC Bridge» (mBridge) del Banco de Pagos Internacionales, por lo que los pagos transfronterizos podrían convertirse en una de sus funciones clave. En tercer lugar, el banco central no remunera actualmente los saldos en yuan digital, aunque no descarta estudiar esta posibilidad más adelante. Por último, la cuestión de si entidades privadas podrían emitir stablecoins respaldadas por el yuan digital es muy sensible, pero al menos merece un análisis detallado de sus pros y contras.

El yuan digital lleva años en fase de pruebas, pero aún no se ha desplegado a gran escala. Según Mu Changchun, director del Instituto de Investigación del Yuan Digital del Banco Popular de China, quedan tres áreas clave por impulsar: primero, desarrollar un ecosistema más completo creando escenarios de uso a nivel nacional; segundo, seguir optimizando el sistema para garantizar la estabilidad y seguridad financieras; y tercero, establecer un marco jurídico y normativo más sólido para regular su uso.

El equilibrio entre seguridad de datos y productividad es clave

En el actual ecosistema de pagos móviles de China destacan dos plataformas: WeChat Pay y Alipay. Ambas operan de forma relativamente independiente; por ejemplo, un usuario de Alipay solo puede transferir fondos a otra cuenta de Alipay. Así, aunque cada sistema almacena datos completos, estos permanecen aislados entre sí. Sobre esta base, las plataformas han desarrollado numerosos servicios y productos innovadores. Un ejemplo consolidado es la evaluación crediticia basada en big data, que utiliza la información del ecosistema para calificar a personas sin historial crediticio tradicional y ofrecerles servicios de préstamo. No obstante, también preocupa que, al estar estos datos en manos de empresas privadas, puedan surgir problemas relacionados con la protección de los derechos de los usuarios.

Por eso se especula que uno de los objetivos del Banco Popular de China (PBOC) al desarrollar el yuan digital es centralizar los datos de pagos. En este sistema, nueve instituciones autorizadas desarrollan sus propias billeteras digitales, que pueden operar entre sí. Por ejemplo, un comprador podría transferir fondos desde su billetera del Banco Industrial y Comercial de China (ICBC) a la billetera Alipay del vendedor. La diferencia con una transferencia actual entre cuentas de WeChat Pay es que el ICBC solo tendría la mitad de la información de la transacción, y Ant Group la otra mitad, fragmentando los datos. En cambio, el PBOC tendría acceso a la información completa, lo que, objetivamente, podría beneficiar la seguridad y protección de los datos.

Esto plantea una nueva cuestión: una vez que todos los datos estén centralizados en el PBOC, ¿se priorizará la seguridad de los datos sobre el aprovechamiento productivo del análisis de big data? Evidentemente, este es otro importante equilibrio que debe gestionarse.

Resulta interesante la propuesta de Tobias Adrian, director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capitales del FMI, sobre una plataforma de pagos multilateral coordinada. Por un lado, de establecerse, podría ofrecer una nueva infraestructura para los pagos transfronterizos. Por otro, facilitaría el intercambio internacional de datos, permitiendo que cada país conserve sus propios datos y, sin necesidad de compartir los datos originales, acceda a servicios como ejecución de algoritmos o verificación.

El futuro podría exigir una actualización del marco regulatorio para los activos criptográficos

Al abordar la postura frente a las criptomonedas, hay varios factores a considerar. En primer lugar, criptoactivos como Bitcoin no son, estrictamente, monedas, sino activos digitales, debido a su falta de valor intrínseco. Además, estudios revelan que alrededor de una cuarta parte de las cuentas de Bitcoin y la mitad de su actividad transaccional están vinculadas a operaciones ilícitas.

En segundo lugar, la actitud regulatoria hacia las criptomonedas y los activos digitales depende de la madurez del sistema financiero y del marco regulatorio de cada país. Como es sabido, el gobierno chino prohíbe actualmente las operaciones con criptomonedas en su territorio. La razón principal es que China aún enfrenta grandes desafíos en la lucha contra el lavado de dinero (AML). Además, el país mantiene numerosos controles de capital; si activos digitales como las criptomonedas pudieran negociarse libremente, los problemas resultantes superarían con creces sus posibles beneficios.

Por último, es fundamental tener en cuenta las tendencias a largo plazo. Prohibir las criptomonedas puede parecer una solución práctica a corto plazo, pero su sostenibilidad en el tiempo requiere un análisis más profundo. Las tecnologías innovadoras que impulsan las criptomonedas —como la tokenización, los libros de contabilidad distribuidos (distributed ledger) y la propia tecnología blockchain— tienen un gran valor para el sistema financiero tradicional. Una prohibición prolongada del comercio y las actividades relacionadas con las criptomonedas podría hacer que se pierdan oportunidades clave en el desarrollo de estas tecnologías digitales, sin garantizar necesariamente su eficacia a largo plazo. En cuanto a cómo regularlas adecuadamente —especialmente en un país en desarrollo— aún no existe una solución óptima que equilibre de forma efectiva la estabilidad y la utilidad. Sin embargo, encontrar un método de gestión eficaz será, tarde o temprano, una necesidad ineludible.