中外区块链行业发展路线的分化正在加剧

La divergencia en las trayectorias de desarrollo de la industria blockchain entre China y el extranjero se está intensificando

BroadChainBroadChain19/01/2020, 21:45
Este contenido ha sido traducido por IA
Resumen

¿Tendrá éxito el «camino chino» de la industria blockchain?

Existen claros indicios de que la trayectoria de desarrollo de la industria blockchain en China y en el extranjero, especialmente en comparación con Europa y América del Norte, ya presenta divergencias notables en cuanto a su rumbo, filosofía y ecosistema.

Estas diferencias son, sin duda, un ángulo clave para evaluar el estado actual y las tendencias futuras del sector.

China y Occidente llevan mucho tiempo inmersos en contextos sociales y etapas de desarrollo muy diferentes. Estas divergencias históricas ya moldearon características únicas en la industria de Internet china, distintas a las occidentales. Hoy, están provocando un fenómeno similar en el ámbito blockchain, donde la brecha es incluso más pronunciada que en el sector de Internet.

En muchos países, los criptoactivos ya cuentan con reconocimiento legal como activos financieros. Al integrarse en los marcos regulatorios principales, disfrutan de un entorno político y mediático relativamente favorable y flexible. Esto ha permitido el surgimiento de un ecosistema extremadamente rico que abarca emisión, negociación, pagos y custodia.

En cuanto a la emisión, la actitud mayoritariamente abierta de Europa y Estados Unidos ha atraído a numerosos talentos técnicos y financieros hacia la industria, impulsando la creación de proyectos. Actualmente, la mayoría de los principales criptoactivos por capitalización de mercado son liderados por equipos occidentales, como Bitcoin (BTC), Ripple (XRP) y Stellar (XLM), ejerciendo una influencia significativa en sus respectivos sistemas financieros.

En cambio, dentro de China, la falta de reconocimiento generalizado ha hecho que los proyectos fundados por ciudadanos chinos se queden atrás en reservas de talento, calidad técnica y estrategias de marketing. Como resultado, proliferan numerosas «altcoins» y «aircoins» con poca base tecnológica pero mucha promoción.

En el comercio, varios países ya han otorgado licencias oficiales a exchanges. Por ejemplo, el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York (NYDFS) ha concedido «BitLicenses» a plataformas como Bitstamp, Coinbase, Circle y bitFlyer. Además, contratos y opciones sobre Bitcoin cotizan en bolsas tradicionales como la CME, permitiendo a muchos ciudadanos invertir legalmente. Grandes gestoras de activos también están entrando en este espacio, inyectando volúmenes de capital aún mayores.

Dado que el volumen diario de operaciones con criptoactivos ya supera los cientos de miles de millones de dólares, muchos países gravan las ganancias de estas inversiones. Este volumen, que sigue creciendo rápidamente, se traduce en una fuente de ingresos fiscales para los gobiernos que regulan los exchanges.

En China, sin embargo, el comercio de criptoactivos opera en una zona gris, fuera del sistema regulatorio principal. En rigor, la mayoría de los exchanges funcionan de manera irregular, lo que aleja a las principales instituciones financieras y tecnológicas. Los ciudadanos comunes también enfrentan barreras de entrada relativamente altas para participar.

Respecto a la custodia, la falta de regulación específica y los altos requisitos técnicos han generado una fuerte demanda de servicios de almacenamiento seguro de terceros para exchanges, wallets, fondos y plataformas de préstamos. No obstante, dado el alto valor de los principales criptoactivos, solo los proveedores con respaldo institucional sólido y calificaciones reconocidas logran ganarse la confianza.

En Europa y Estados Unidos, muchas empresas de custodia colaboran estrechamente con reguladores para generar confianza. Paxos fue autorizada por el NYDFS como fiduciaria; BitGo recibió la aprobación en Dakota del Sur; Tagomi y Xapo obtuvieron la «BitLicense». Por ello, muchos proyectos eligen asociarse con estas compañías para garantizar la seguridad de los activos. Gigantes como Fidelity han lanzado subsidiarias especializadas (Fidelity Digital Assets Services), aprovechando su respaldo para gestionar activos digitales para fondos de cobertura, family offices y firmas de trading.

En China, aunque varias wallets ofrecen servicios de custodia con solidez técnica reconocida, la falta de respaldo oficial y de mecanismos regulatorios claros genera desconfianza entre los grandes tenedores de activos, quienes suelen preferir servicios extranjeros.

En pagos, cientos de miles de sitios web y comercios en Europa y Estados Unidos ya aceptan criptoactivos. Empresas como BitPay y Wirex han alcanzado una escala considerable, ofreciendo a muchos ciudadanos experiencias más ágiles en transferencias, especialmente transfronterizas, lo que mejora la eficiencia operativa y reduce costos. En China, debido al estricto control sobre proveedores de pago y al rechazo general hacia los criptoactivos, prácticamente no hay escenarios de uso, salvo contadas excepciones experimentales.

Más allá de estas diferencias sectoriales, al igual que la industria china de Internet adaptó e innovó modelos occidentales (como comercio electrónico y pagos), el sector blockchain chino también destaca en la modificación creativa de conceptos foráneos. Por ejemplo, muchos exchanges han evolucionado el modelo ICO hacia variantes como IEO, ILO e IGO. Asimismo, varias blockchains públicas han desarrollado mecanismos de consenso como BPOS, POC o YPoS, partiendo de los fundamentos de POS y DPOS.

Estos fenómenos no implican necesariamente un retraso en el desarrollo blockchain chino. Aunque los criptoactivos pueden aportar ventajas prácticas, a medida que crezcan, su impacto en el sistema financiero tradicional será mayor. Sin embargo, aún no hay consenso en ámbitos políticos y académicos sobre si dicho impacto será positivo o negativo: por ejemplo, hasta qué punto podría afectar la capacidad de los gobiernos para implementar políticas macroeconómicas o interferir en la lucha contra el lavado de dinero. La actitud mayoritariamente negativa de varios gobiernos ante el proyecto de criptomoneda de Facebook sugiere una postura generalizada de cautela.

Al mismo tiempo, la adopción y aplicación práctica de las blockchains de consorcio en China supera claramente a la observada en el extranjero. Este liderazgo se manifiesta en la amplitud y profundidad con que gobiernos, entidades públicas y empresas aplican la tecnología en sectores productivos reales, ya sea por estrategias nacionales o necesidades de adopción tecnológica.

Por ejemplo, la Administración Estatal de Divisas de China (SAFE) lanzó la Plataforma Blockchain para Servicios Financieros Transfronterizos, que aprovecha la confiabilidad de la tecnología para resolver los problemas de financiamiento transfronterizo de las pymes. La plataforma ofrece a los bancos verificar la autenticidad de la información sobre garantías y detectar su uso repetido o financiamiento excesivo. Desde marzo de este año, numerosas pymes se han beneficiado. Hasta diciembre de 2018, la plataforma había procesado financiamiento por facturas pendientes por un monto equivalente a 10.169 mil millones de dólares, beneficiando a 1.859 empresas.

Asimismo, blockchains de consorcio como Ant Blockchain y Baidu Superchain ya colaboran con tribunales de internet en ciudades como Beijing y Hangzhou. Esto implica que las pruebas almacenadas en estas blockchains son reconocidas formalmente por el sistema judicial y se emplean en procedimientos legales, ayudando a los titulares de derechos de propiedad intelectual a proteger sus intereses.

Otro ejemplo es la Plataforma Electrónica de Recibos Médicos Basada en Blockchain de Zhejiang, desarrollada este año por Ant Blockchain y el Departamento Provincial de Hacienda. Según datos oficiales, 507 instituciones médicas de la provincia se han integrado, y 74 hospitales públicos provinciales han implementado el reembolso electrónico de recibos entre distintas localidades, permitiendo a los pacientes recibir reembolsos de forma más rápida y eficiente.

En el extranjero, aunque la investigación tecnológica en blockchain es más profunda, su aplicación práctica sigue mayoritariamente en fase experimental y no ha alcanzado una difusión masiva. Proyectos de gigantes como Goldman Sachs, Facebook o Telegram aún no se han materializado, o se centran en aplicaciones DeFi (Finanzas Descentralizadas) u otros usos específicos para poseedores de criptoactivos, manteniéndose alejados del público general.

La divergencia entre los ecosistemas blockchain chino y extranjero también se extiende a las actitudes frente a tecnologías de vanguardia. En Occidente, la apertura del código fuente es un principio ampliamente promovido, tanto en blockchains públicas como de consorcio, cuyo código suele publicarse en GitHub.

La necesidad de abrir el código radica en que es la expresión fundamental de las características esenciales de blockchain: apertura y transparencia. El público puede evaluar, mediante su análisis, la innovación, fiabilidad y grado de apertura de un proyecto. Además, desarrolladores externos pueden participar más efectivamente en la construcción del ecosistema. Sistemas como Linux y Android, y proyectos como Bitcoin, Ethereum e Hyperledger, han alcanzado su posición actual en gran medida gracias a su carácter abierto.

En China, sin embargo, la mentalidad centrada en patentes está profundamente arraigada, existe una admiración casi ciega hacia ellas y el Estado enfatiza la «autonomía y control nacional». Como resultado, la mayoría de las empresas blockchain priorizan intensamente la solicitud de patentes, como si su cantidad reflejara directamente la solidez tecnológica. Incluso muchas toman código abierto extranjero, realizan modificaciones superficiales y lo presentan como «tecnología original propia» para luego patentarlo.

A nivel de blockchains públicas, muchos proyectos han abierto su código en GitHub, pero la mayoría carece de tecnologías innovadoras de vanguardia y tiene una influencia limitada; su decisión de abrir el código tiene más bien un valor simbólico. En cuanto a las blockchains de consorcio —cada vez más importantes en China—, la mayoría adopta una mentalidad fuertemente proteccionista y no opta por la apertura del código, ni siquiera divulga públicamente la identidad de sus nodos. Esto coloca a los proyectos blockchain chinos en clara desventaja en términos de apertura y transparencia.

Desde 2019, aunque JD Chain y XuperChain han abierto parcialmente su código, estas iniciativas han tenido un impacto marginal frente al vasto ecosistema de blockchains de consorcio existente. Teniendo en cuenta las necesidades del desarrollo a largo plazo, las blockchains de consorcio chinas deberían dedicar mayores esfuerzos a resolver este problema.

Debido a todos estos factores, la industria blockchain china y la occidental avanzan por caminos completamente distintos. Ambas rutas tienen ventajas y desventajas, pero en términos generales, la trayectoria occidental muestra una mayor ventaja competitiva. No obstante, en esta industria emergente llena de incertidumbres, el camino de exploración sigue siendo muy largo.

En el ámbito del desarrollo económico, la «vía china» ya ha demostrado ampliamente su éxito. Asimismo, en sectores industriales más concretos —como blockchain o Internet—, las condiciones nacionales únicas de China hacen inevitable la aparición de una trayectoria específica. Aunque persisten numerosos desafíos, el desarrollo nunca sigue una única dirección. Siempre que se mantenga como prioridad la aplicación práctica y el servicio a la economía real, es muy posible que la «vía china» para la industria blockchain logre, en el futuro, un éxito distinto al de Occidente y con una forma propia.