Según informó BroadChain, el 26 de marzo el Wall Street Journal reveló que el presidente estadounidense Donald Trump ha expresado a sus asesores su deseo de evitar una guerra prolongada con Irán y busca poner fin al conflicto en las próximas semanas.
No obstante, el verdadero desafío es que Trump no cuenta con una salida sencilla, y las negociaciones de paz aún se encuentran en una fase muy temprana. En sus conversaciones con aliados externos, su atención suele derivar hacia otros asuntos, como las próximas elecciones de medio término, el envío de agentes de inmigración a los aeropuertos o la estrategia legislativa para endurecer los requisitos de votación ante el Congreso.
Fuentes cercanas han indicado que Trump admitió ante un colega que esta guerra lo distrae de sus prioridades fundamentales. Otra persona que habló recientemente con él señaló que el presidente parece dispuesto a concentrarse en el próximo gran reto, aunque no precisó en cuál.
Algunos aliados esperan que dirija su atención hacia Cuba, mientras que sus asesores más cercanos le recomiendan enfocarse en el costo de vida, la principal preocupación de los votantes, que se ha agravado aún más a causa de la guerra.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró: «El presidente Trump tiene una gran capacidad para gestionar múltiples tareas y enfrentar varios desafíos al mismo tiempo. Está volcando todos sus esfuerzos en alcanzar los objetivos militares contra Irán. La única meta del presidente sigue siendo la victoria».
