Según informó BroadChain, el 16 de abril, Allbirds —conocida anteriormente por sus «zapatillas virales»— anunció un giro estratégico hacia la infraestructura de IA y cambió su nombre a NewBird AI, posicionándose como competidor de CoreWeave en el suministro de capacidad de computación GPU. Tras el anuncio, su cotización en bolsa se disparó casi un 600%.
No obstante, varios expertos del sector han expresado escepticismo. Matt Domo, CEO de FifthVantage, señaló que el cambio de Allbirds hacia la IA parece más una estrategia para impulsar una cotización débil que una transformación genuina. Advirtió a los inversores sobre el fenómeno del «AI washing», donde algunas empresas exageran —o incluso inventan— sus capacidades reales en inteligencia artificial con fines de mercadotecnia. Además, recordó que no es la primera vez que compañías intentan capitalizar tendencias populares mediante cambios radicales: a finales de 2017 y principios de 2018, muchas buscaron subirse a la ola de la tecnología blockchain.
Por su parte, Jason Schloetzer, profesor asociado de la Escuela de Negocios McDonough de la Universidad de Georgetown, indicó que la financiación inicial de 50 millones de dólares «es insignificante en comparación con la inversión real necesaria para convertirse en un proveedor relevante de este tipo de servicios». Aunque, desde una perspectiva más optimista, la entrada masiva de nuevos actores en el campo de la IA también podría reflejar un «entusiasmo persistente del mercado» por su potencial de crecimiento.
Jay Goldberg, analista de Seaport Research, añadió que es difícil imaginar que una empresa como Allbirds, que llega «con retraso» al sector, pueda ofrecer productos o servicios realmente competitivos en este ámbito.
