Desde octubre de 2020, Bitcoin inició una tendencia alcista que dejó atónitos a los inversores de todo el mundo. Sin embargo, su precio es solo la punta del iceberg. En esencia, el Bitcoin de hoy ya no es el mismo de antes.
En el contexto de la expansión monetaria global, la naturaleza de Bitcoin ha cambiado: ahora cuenta con el respaldo de fondos institucionales de Wall Street, forma parte del balance de empresas cotizadas y es promovido por influyentes líderes de opinión. Esto le ha permitido captar una nueva ola de adopción. Así, Bitcoin ha pasado de ser una herramienta de nicho para entusiastas de la tecnología a convertirse en un activo estratégico en las carteras de las principales instituciones financieras.
A pesar de estos avances, su valor intrínseco sigue generando un intenso debate.
Las críticas hacia Bitcoin persisten. Sus detractores argumentan que carece de utilidad práctica, que su alta volatilidad le impide funcionar como el «dinero electrónico punto a punto» originalmente concebido, y que el ecosistema de criptomonedas que lidera no logra atraer capital institucional convencional.
Sin duda, Bitcoin aún enfrenta desafíos. No obstante, en este mercado alcista, su mayor atractivo radica en su capacidad para impulsar una reflexión renovada sobre el concepto mismo del «dinero fiduciario».
El activo es la moneda
Tradicionalmente, la gente ha adoptado —y a menudo solo ha podido adoptar— una perspectiva basada en las monedas fiduciarias. Sin embargo, casos como el de Venezuela obligan a sus ciudadanos a buscar nuevas formas de almacenar valor, convirtiendo al dólar estadounidense y a las criptomonedas en necesidades urgentes.
Si miramos atrás a 2020, tras la decisión de Estados Unidos de implementar una expansión monetaria sin precedentes, todos los activos denominados en dólares —acciones, materias primas, etc.— comenzaron a subir. El índice Nasdaq, representativo del sector tecnológico, fue especialmente notable: en el segundo trimestre, el fabricante líder de chips TSMC pasó de 300 a 430 dólares taiwaneses; Tesla, el referente en energía renovable, subió de 700 a un máximo de 1900 dólares; Virgin Galactic, pionera en viajes espaciales, aumentó de 15 a 27 dólares; y Beyond Meat, líder en carne sintética, se disparó de 90 a un máximo de 160 dólares. La demanda de activos tecnológicos superó con creces todas las expectativas.
Una vez que Bitcoin fue reconocido oficialmente como una categoría principal de materias primas, también se consolidó como un activo tecnológico convencional. En el mercado secundario, el volumen diario de negociación de GBTC en Nasdaq alcanzó los 400 millones de dólares. Asimismo, es evidente la creciente demanda dentro del ecosistema cripto por otros activos tecnológicos y materias primas: el mayor exchange del mundo, Binance, registró un volumen superior a los 10 millones de dólares el primer día de cotización de tokens representativos de acciones de Tesla; además, en el ecosistema DeFi han surgido protocolos especializados en la creación de activos sintéticos vinculados a acciones estadounidenses y materias primas.
Entre estos activos también han surgido múltiples combinaciones. El proyecto Structure Financial ofrece a los inversores una plataforma para intercambiarlos.
Structure Financial
Structure Financial aspira a convertirse en una plataforma de inversión transparente, sin comisiones y disponible 24/7, donde todas las operaciones se realizan exclusivamente con criptomonedas. En otras palabras, Structure busca ser la versión cripto de Robinhood.
Inversión mediante criptoactivos
En la plataforma Structure, todas las inversiones se realizan únicamente con criptomonedas. Los activos disponibles están tokenizados e incluyen acciones, opciones y ETFs.
Negociación continua (sin horarios de cierre)
Siguiendo la dinámica propia del mercado de criptomonedas, todas las transacciones en Structure operan 24/7. Actualmente, fuera de este mercado, todos los demás mercados secundarios tienen horarios de cierre establecidos. En Structure, sin embargo, incluso los activos financieros tradicionales —como las acciones estadounidenses— se negocian sin interrupción, permitiendo a los inversores operar incluso cuando los mercados convencionales están cerrados.
Intercambio de activos
En la plataforma Structure, los usuarios pueden pagar y recibir cualquier activo utilizando el que prefieran.
Si un inversor quiere comprar tokens que representan acciones de Tesla, no está obligado a usar solo USDT; también puede utilizar otros tokens de acciones, como los de Apple.
De igual forma, cuando un inversor recibe tokens de acciones de Tesla en su cuenta, puede cambiarlos por el activo que desee, como Dogecoin.
Modelo económico de STXR
En la red Structure, STXR es el token nativo de circulación en cadena y cuenta con funciones de gobernanza. Según las reglas de la red, los «agricultores» que contribuyen al ecosistema reciben recompensas en STXR.
Por ejemplo, los usuarios que realizan operaciones activas, quienes actúan como creadores de mercado al proporcionar descubrimiento de precios para los activos, o aquellos que hacen staking de STXR para mantener la seguridad de la red, todos pueden recibir estas recompensas.
Al igual que la red Bitcoin ajusta la dificultad de minería cada 2016 bloques, la red Structure también realiza ajustes periódicos en su «tasa de acuñación», con el objetivo principal de mantener la paridad entre STXR y el dólar estadounidense.
Además, los inversores pueden adquirir directamente «Farm Shares» (participaciones de cultivo) dentro del ecosistema Structure. Estas acciones representan los ingresos futuros en STXR generados por las contribuciones del usuario, que se depositan en el tesoro del ecosistema. En otras palabras, este mecanismo también sirve como una forma de financiación para el ecosistema.
En el contexto macroeconómico actual de expansión monetaria global, los inversores en cripto necesitan más que simples activos digitales: las acciones, las materias primas y otros activos globales también son excelentes opciones de inversión. Desde la perspectiva del desarrollo de las plataformas, operar con activos globales en una sola plataforma es una tendencia imparable.
Plataformas como FTX y Binance han seguido esta tendencia al lanzar tokens que representan acciones, y el protocolo DeFi Mirror Protocol también ha apostado fuerte por este segmento. Mientras el mercado de tokens de acciones vive un auge, los proyectos DeFi se están especializando cada vez más en nichos específicos, como los préstamos con tasas y plazos fijos o el intercambio de grandes volúmenes de stablecoins.
En un entorno donde «todo puede tokenizarse», los nuevos mercados financieros construidos con DeFi podrían modificar fundamentalmente los esquemas de incentivos y transformar radicalmente nuestro estilo de vida.
Quizás Structure Financial esté intentando precisamente ofrecernos esa plataforma.
