Según informa Cointelegraph, a medida que se acerca la próxima reducción a la mitad de Bitcoin (halving) prevista para 2028, los mineros se enfrentan a un entorno operativo aún más exigente que el de 2024.
En ese momento, la recompensa por bloque pasará de 3,125 BTC a 1,5625 BTC. Este recorte, sumado al aumento de los costes energéticos, el récord histórico en el hashrate de la red y la menor disponibilidad de capital, está reduciendo continuamente los márgenes de beneficio del sector.
Los datos indican que las empresas mineras ya han entrado en una fase de desapalancamiento y optimización de liquidez: MARA vendió más de 15.000 BTC en marzo; Riot redujo su posición en más de 3.700 BTC durante el primer trimestre; Cango enajenó 2.000 BTC para saldar deudas; y Bitdeer llevó sus tenencias de BTC a cero en febrero.
Los expertos del sector señalan que la competencia entre los mineros está evolucionando: ya no se basa únicamente en la potencia de cálculo, sino también en la capacidad de gestión del capital y de la energía. Mark Zalan, CEO de GoMining, afirma: «La disciplina financiera es ahora más importante que la expansión de la capacidad de cómputo». Por su parte, Cango destaca que, en el futuro, los operadores con escalabilidad y diversificación en sus fuentes de energía tendrán una ventaja competitiva clave para sobrevivir.
Al mismo tiempo, los modelos de negocio de las empresas mineras se están transformando. Están pasando de depender exclusivamente de los ingresos por recompensas de bloque a adoptar un enfoque de «infraestructura eléctrica + infraestructura de cómputo». Este modelo incluye nuevas fuentes de ingresos, como la participación en la regulación de la demanda pico de la red eléctrica, el aprovechamiento del calor residual o la prestación de servicios de capacidad de cálculo para aplicaciones de IA.
Además, una mayor claridad regulatoria está reorientando los flujos de capital. Marcos normativos como MiCA en Europa se están implementando progresivamente. Junto con la maduración de los ETF, los productos derivados y los sistemas de liquidación, esto está impulsando a los inversores institucionales a preferir empresas mineras con capacidades demostradas de garantía de suministro eléctrico a largo plazo y una infraestructura sólida de centros de datos.
El análisis sugiere que, a diferencia del ciclo de 2024 —donde la rentabilidad dependía principalmente del alza del precio del BTC—, el halving de 2028 probablemente beneficiará a aquellas compañías mineras que demuestren una sólida gestión patrimonial y financiera, garantía energética y una operación integral de su potencia de cálculo.
