Según un informe de JPMorgan publicado el 8 de abril y citado por BroadChain, las entradas totales de capital hacia activos digitales durante el primer trimestre de 2026 alcanzaron aproximadamente los 11.000 millones de dólares. Esto equivale a una tasa anualizada de unos 44.000 millones, lo que representa aproximadamente un tercio del volumen registrado en el mismo periodo de 2025.
Los analistas de JPMorgan, entre ellos Nikolaos Panigirtzoglou, destacaron que los flujos procedentes de inversores minoristas e institucionales fueron escasos o incluso negativos. La mayor parte de la entrada de capital en el trimestre se atribuyó a las compras de BTC por parte de Strategy y a rondas concentradas de financiación de capital riesgo en el sector cripto.
El mercado de criptoactivos experimentó una corrección generalizada en el primer trimestre de 2026: su capitalización de mercado total se redujo en torno a un 20%, el precio de BTC cayó cerca de un 23% y el de ETH superó una caída del 30%. Esta venta masiva fue impulsada por presiones macroeconómicas y geopolíticas, afectando con mayor fuerza a las altcoins. Hacia el final del trimestre, los precios mostraron cierta estabilización, con el BTC consolidándose en la zona de los 70.000 dólares.
El informe indica que las posiciones abiertas en futuros de BTC y ETH negociados en CME se debilitaron en comparación con los niveles de 2024 y 2025. Por su parte, los ETF spot de BTC y ETH registraron salidas netas de capital durante el primer trimestre, concentradas principalmente en enero, aunque en marzo se observó una recuperación en los flujos hacia los ETF de BTC.
Strategy se mantuvo como el principal comprador, financiando sus adquisiciones de BTC principalmente mediante emisiones de acciones. Otros titulares corporativos adoptaron una postura más conservadora, vendiendo parte de sus reservas de BTC para realizar recompra de acciones. Los mineros de BTC actuaron como vendedores netos durante este periodo.
El ritmo anualizado de inversión de capital riesgo en cripto superó al de los dos años anteriores, aunque se concentró en un número reducido de operaciones de gran tamaño. Los fondos continuaron dirigiéndose a sectores como infraestructura, stablecoins, pagos y tokenización.
