Este artículo propone un nuevo esquema de implementación para las monedas digitales de bancos centrales (CBDC, por sus siglas en inglés), basado en una perspectiva «de abajo hacia arriba» centrada en la noción de «conversión», logrando simultáneamente los objetivos de «control centralizado y operación distribuida».
Autor: Yao Qian, Director de la Administración de Tecnología Regulatoria de la Comisión Reguladora de Valores de China (CSRC)

La tecnología blockchain surgió a partir de Bitcoin, pero ha evolucionado más allá de este último como una tecnología confiable. La innovación tecnológica en blockchain no solo ha dado lugar a diversas monedas digitales privadas, sino que también ha despertado un amplio interés y exploración por parte de los bancos centrales de distintos países. En efecto, la mayoría de los experimentos actuales con monedas digitales de bancos centrales (CBDC) se llevan a cabo sobre la base de la tecnología blockchain. Sin embargo, hasta la fecha sigue existiendo controversia acerca de si la CBDC debería adoptar o no dicha tecnología; una postura típica sostiene que la descentralización inherente a la blockchain entra en conflicto con la gestión centralizada propia de los bancos centrales, por lo que no se recomienda su uso en este contexto.
El autor considera que la tecnología blockchain está evolucionando a una velocidad sin precedentes y se está integrando profundamente con otras tecnologías principales. Por tanto, tanto desde el punto de vista técnico como desde el funcional, las aplicaciones reales de blockchain difieren significativamente de las interpretaciones «fundamentalistas». Una dirección clave de investigación actual para las CBDC podría ser precisamente cómo aprovechar la tecnología blockchain para servir mejor a una operación distribuida bajo un marco de gestión centralizada.
En este artículo se analizan tres escenarios típicos para discutir posibles aplicaciones y soluciones de blockchain en el ámbito de las CBDC. Se señala que, aunque una característica técnica fundamental de la blockchain es su independencia respecto a instituciones centrales, esto no implica que no pueda integrarse dentro de los sistemas existentes de tales instituciones. Con un diseño adecuado, los bancos centrales pueden utilizar eficazmente la blockchain para integrar coherentemente las operaciones distribuidas y ejercer así un control centralizado más efectivo sobre las CBDC, sin que exista necesariamente un conflicto entre ambos aspectos.
Escenario 1: Verificación de autenticidad de la CBDC
El autor ha propuesto previamente un sistema de CBDC denominado «una moneda, dos depósitos, tres centros». «Una moneda» hace referencia a la CBDC, es decir, una cadena digital cifrada que representa una cantidad específica de dinero y que es respaldada y emitida mediante firma digital por el banco central. «Dos depósitos» aluden al depósito de emisión de moneda digital y al depósito bancario comercial de moneda digital: el primero es una base de datos alojada en la nube privada del banco central donde se mantienen los fondos de emisión de CBDC, gestionada conforme al sistema de operaciones en efectivo del banco central; el segundo es una base de datos utilizada por los bancos comerciales para almacenar CBDC, pudiendo ubicarse ya sea en los centros de datos de dichos bancos o en la nube privada de la CBDC, y regulada según las normas de gestión de efectivo bancario. «Tres centros» incluyen el Centro de Certificación, el Centro de Registro y el Centro de Análisis de Big Data.
El Centro de Registro registra la CBDC junto con la identidad correspondiente de su titular, realiza el registro de propiedad y lleva un historial completo de transacciones, documentando íntegramente todo el ciclo vital de la CBDC: su creación, circulación, contabilización y extinción. Sus componentes funcionales principales son: el registro de emisión, la publicación de derechos de propiedad, la aplicación web de consulta de derechos de propiedad y el servicio de libro mayor distribuido. El registro de emisión documenta los procesos de emisión, circulación y retiro de la CBDC, así como los registros de propiedad asociados; la publicación de derechos de propiedad difunde de forma asíncrona y anonimizada la información de propiedad registrada hacia el libro mayor distribuido de verificación de derechos de propiedad de la CBDC; la aplicación web de consulta de derechos de propiedad ofrece al público servicios en línea de verificación de titularidad, apoyándose en dicho libro mayor distribuido; finalmente, el servicio de libro mayor distribuido garantiza la coherencia entre la información de propiedad de la CBDC mantenida por el banco central y la mantenida por los bancos comerciales.
En términos sencillos, podemos entender que, mediante el uso de las características inmutables e infalsificables del libro mayor distribuido, construimos en el Centro de Registro una «máquina virtual de verificación de billetes» —es decir, el libro mayor distribuido de verificación de derechos de propiedad de la CBDC—, ofreciendo servicios de consulta públicos a través de Internet. Este diseño constituye, para las tecnologías actuales de libros mayores distribuidos, una aplicación ingeniosa dentro del modelo binario «centralizado y descentralizado» propio de los bancos centrales y los bancos comerciales: por un lado, aísla y protege el libro mayor central de emisión y registro frente al exterior, mientras aprovecha las ventajas del libro mayor distribuido para incrementar la seguridad y la confiabilidad de los datos y sistemas de verificación de derechos de propiedad; por otro lado, dado que el libro mayor distribuido se utiliza exclusivamente para consultas externas, el procesamiento de transacciones sigue siendo responsabilidad del sistema central de registro de emisión, realizando cálculos distribuidos de transacciones mediante una granularidad atómica refinada. De esta manera, se puede superar eficazmente, mediante diseños funcionales, las limitaciones técnicas actuales de los libros mayores distribuidos en cuanto al rendimiento del procesamiento de transacciones. Obviamente, este diseño explota plenamente las ventajas técnicas de la blockchain para garantizar la fiabilidad de la verificación de autenticidad de la CBDC, sin afectar en absoluto el control global ejercido por el banco central sobre dicha moneda.
Más aún, este diseño dual de libros mayores, de carácter inclusivo, mantiene la madurez y estabilidad de las tecnologías tradicionales, al tiempo que deja espacio para la nueva tecnología de libros mayores distribuidos, permitiendo que ambas coexistan de forma compatible, complementaria y sin interferencias mutuas, compitiendo y seleccionándose progresivamente según su desempeño durante su evolución.
Escenario 2: Pagos y liquidación al por mayor
Los experimentos con CBDC actualmente en curso en diversos países se centran principalmente en escenarios al por mayor y, en su mayoría, se basan en la tecnología blockchain. Por ejemplo, el proyecto Jasper de Canadá prueba un sistema de pagos al por mayor basado en blockchain; el proyecto Ubin de Singapur evalúa la eficacia de realizar pagos y liquidaciones utilizando monedas digitales de Singapur (SGD) en forma de tokens sobre un libro mayor distribuido; el proyecto Stella de el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco Central de Japón (BOJ) tiene como objetivo investigar las aplicaciones de la tecnología de libros mayores distribuidos (DLT) en las infraestructuras financieras de mercado, evaluando si funciones específicas de los sistemas de pagos actuales pueden operar de forma segura y eficiente en entornos DLT. Asimismo, proyectos como LionRock de Hong Kong y Inthanon de Tailandia también experimentan con CBDC basadas en blockchain. Todas estas aplicaciones de blockchain se desarrollan bajo la gestión centralizada y el control estricto de los bancos centrales.
Tomemos como ejemplo el proyecto Ubin de Singapur, que adopta el mismo modelo de Recibos Digitales de Depósito (Digital Deposit Receipt, DDR) utilizado en el proyecto Jasper de Canadá. Para respaldar la emisión de DDR en el libro mayor distribuido, el Sistema Electrónico de Pagos de Singapur (MEPS+), es decir, su sistema de liquidación bruta en tiempo real (RTGS), estableció expresamente una cuenta de garantía de fondos DDR. Al inicio de cada día hábil, los bancos participantes solicitan al banco central la transferencia de fondos desde sus cuentas RTGS a dicha cuenta de garantía de fondos DDR. Estos fondos sirven como garantía para que el libro mayor distribuido cree DDR equivalentes y los envíe a las billeteras DDR de los respectivos bancos, permitiendo así transferencias y pagos entre bancos participantes basados en el libro mayor distribuido. Al final del día, el sistema de libro mayor distribuido envía un archivo de liquidación de red al MEPS+, que ajusta los saldos de la cuenta de garantía de fondos DDR para hacerlos coincidir con los saldos de DDR de los participantes en la red DLT.
Como se observa, el libro mayor distribuido descentralizado no es incompatible con las infraestructuras financieras existentes, maduras y dirigidas centralmente; por el contrario, ambos pueden fusionarse y complementarse perfectamente. Por un lado, el sistema de pagos DDR basado en blockchain proporciona al sistema RTGS existente una nueva modalidad de pago independiente de las cuentas tradicionales, complementando eficazmente el sistema actual de pagos y liquidaciones. Por otro lado, los DDR, como extensión digital de la moneda fiduciaria electrónica en el sistema RTGS, pueden convertirse finalmente nuevamente en valores en cuentas RTGS y liquidarse externamente mediante dicho sistema RTGS. Esto significa que el sistema RTGS resuelve el problema de la «definitividad de la liquidación» entre los DDR basados en blockchain y los fondos en cuentas tradicionales, evidenciando asimismo que la definitividad de la liquidación blockchain puede integrarse orgánicamente en los sistemas actuales de pagos y liquidaciones. Además, dado que los DDR se generan mediante una garantía de fondos del 100 %, no afectan la oferta monetaria total, por lo que el libro mayor distribuido tampoco impacta el control cuantitativo que el banco central ejerce sobre la moneda.
Claramente, desde el punto de vista lógico técnico, un sistema de pagos innovador basado en blockchain, liderado por el banco central, es completamente factible. En cierto sentido, tomando como referencia el modelo de Recibos Digitales de Depósito del proyecto Ubin, sería posible prescindir de intermediarios como plataformas de pagos interbancarias (por ejemplo, el sistema de pagos NetUnion), permitiendo que las instituciones de pagos y los bancos comerciales se conecten entre sí mediante redes punto a punto construidas sobre una red financiera privada especializada, formando una única red blockchain unificada para llevar a cabo pagos y liquidaciones. Considerando que el rendimiento transaccional de la tecnología blockchain aún se encuentra en proceso de evolución, dichas actividades de liquidación deberían concentrarse inicialmente en el segmento al por mayor.
Cabe destacar que la descentralización de la blockchain se refiere a la eliminación de intermediarios, no a la supresión de la supervisión. En un entorno de blockchain de consorcio («consortium chain»), los bancos centrales y otras autoridades reguladoras no solo pueden ejercer un control centralizado sobre las actividades y riesgos soportados por la blockchain, sino que además pueden implementar una supervisión remota «en profundidad» («through-the-wall supervision»).
Escenario 3: Digitalización del efectivo
A primera vista, la digitalización del efectivo parece no diferir esencialmente de la digitalización de las reservas bancarias (es decir, los Recibos Digitales de Depósito mencionados anteriormente), salvo que la primera está destinada al público general, mientras que la segunda se limita a la circulación entre bancos. No obstante, dirigirse al público general plantea un desafío importante: si se permite que los ciudadanos abran cuentas directamente en el banco central, este enfrentaría una presión operativa masiva y podría provocar una migración masiva de depósitos, conduciendo potencialmente a una situación de «banca estrecha» («narrow banking»).
Una posible solución es el modelo de «reservas obligatorias al 100 %». Las instituciones operadoras delegadas depositan en el banco central reservas obligatorias equivalentes al 100 % del valor de los fondos que emiten en sus propios libros contables, considerándose entonces dichos fondos como CBDC. Los economistas del Fondo Monetario Internacional (FMI) denominan a este esquema «moneda digital de banco central sintética» (sCBDC). Según esta lógica, tras el depósito obligatorio al 100 % de las reservas por parte de las instituciones chinas de pagos electrónicos de terceros en el banco central, los fondos en sus cuentas virtuales ya constituirían CBDC. Si esto fuera así, China ya sería el primer país del mundo en lograr la digitalización completa de su moneda fiduciaria.
Sin embargo, un análisis más detallado revela ciertas deficiencias en este enfoque: primero, desde el punto de vista técnico, el depósito obligatorio al 100 % implica que todo el ciclo vital de la CBDC —su emisión, circulación y retiro— debe depender enteramente del sistema tradicional de cuentas. En particular, la circulación interinstitucional de CBDC requeriría no solo actualizar el libro contable de CBDC, sino también gestionar la liquidación y compensación entre las cuentas de reservas correspondientes, lo cual obliga a sacrificar la flexibilidad del sistema y recurrir a mecanismos de control de límites de saldo. Además, se requeriría la creación de una institución de liquidación especializada para garantizar la interoperabilidad entre los distintos agentes. Esto no solo incrementa la presión y complejidad del sistema central del banco central —es decir, no resuelve el problema de la carga operativa sobre el banco central—, sino que también dificulta cumplir con el requisito de «desacoplamiento flexible de cuentas» («account loose coupling»). Segundo, desde el punto de vista de la gestión, este modelo implica una vinculación estrecha entre el banco central y las instituciones operadoras delegadas durante los procesos de emisión y circulación, manteniendo al banco central bajo una fuerte presión centralizada. ¿Cómo garantizar que las instituciones operadoras delegadas no emitan excesivamente CBDC tras haber depositado las reservas obligatorias al 100 %? En particular, cuando las redes de pagos operadas por dichas instituciones no están sujetas a un control centralizado, resulta aún más difícil para el banco central supervisar con precisión la cantidad de CBDC emitida por la capa operativa delegada. Este hecho constituye, en cierta medida, uno de los argumentos utilizados por quienes se oponen a la aplicación de la tecnología blockchain en el ámbito de las CBDC.
La perspectiva adoptada determina la estrategia de solución: cambiar el ángulo de visión puede conducir a una solución alternativa radicalmente distinta y superior. Actualmente, muchas personas conciben la CBDC desde una perspectiva «de arriba hacia abajo»: partiendo de la emisión por el banco central hacia los bancos comerciales, y luego desde estos últimos hacia los individuos. Esta visión genera constantemente temores sobre una emisión descontrolada de moneda. En el caso del dinero físico, tal restricción es inevitable debido a los procesos físicos de impresión y acuñación; sin embargo, la «impresión y acuñación» de moneda digital puede realizarse instantáneamente, sin tales limitaciones, lo cual constituye precisamente una de sus principales ventajas. Si, en cambio, adoptamos una perspectiva «de abajo hacia arriba», descubrimos sorprendentemente que los usuarios finales de la moneda digital no tienen una noción de «emisión», sino de «conversión»: convierten el efectivo o los depósitos que poseen en CBDC. Desde esta óptica, el problema de la emisión descontrolada pierde relevancia: la CBDC entregada por las instituciones operadoras delegadas no representa una asignación de cuotas de emisión otorgada por el banco central, sino el resultado de una conversión equivalente y real de dinero fiduciario tangible. El banco central simplemente recopila y supervisa estadísticamente dicha información desde una perspectiva integral. En realidad, tanto las stablecoins privadas como las CBDC desarrolladas por distintos países siguen actualmente una lógica de conversión «según demanda», y no una lógica de expansión del balance general («balance sheet expansion»). Este es un punto crucial: desde la perspectiva de la política monetaria, ello implica que no se producen cambios fundamentales; desde la perspectiva de la ruta tecnológica, significa que no es necesario ceñirse rigurosamente a los procesos de emisión del dinero físico, permitiendo diseños de sistemas mucho más simples y transformadores.
Basado en esta perspectiva «de abajo hacia arriba» centrada en la conversión, se puede proponer una versión simplificada de implementación de la CBDC. La idea concreta es la siguiente: las operaciones son iniciadas por los clientes en el nivel inferior, quienes solicitan la conversión de CBDC y su custodia en una institución operadora delegada. Esta última registra un libro contable detallado de la CBDC custodiada por cada cliente, creando una cuenta individualizada para cada uno. Tras recibir la solicitud de conversión y custodia de CBDC por parte de un cliente, la institución operadora delegada, al cobrar efectivo o deducir depósitos del cliente, registra la cantidad equivalente de CBDC en la cuenta detallada del cliente, y posteriormente devuelve el efectivo recibido o reduce las reservas bancarias correspondientes ante el banco central, realizando dichos depósitos de forma agrupada y consolidada. El banco central mantiene un libro contable agregado («libro mayor general») para cada institución operadora delegada, representando una cifra total, lo cual conforma junto con los libros contables detallados de las instituciones una estructura jerárquica de «doble libro mayor» (nivel superior y nivel inferior). Cuando se produce un pago en CBDC entre clientes de una misma institución operadora delegada, basta con modificar la titularidad en el libro contable detallado de dicha institución, sin necesidad de alterar el libro mayor general del banco central. En cambio, cuando se trata de pagos en CBDC entre clientes de distintas instituciones operadoras delegadas, primero se procesan de forma coordinada entre las instituciones involucradas, modificando la titularidad de la CBDC en sus respectivos libros contables detallados, y posteriormente el banco central ajusta periódicamente, de forma agrupada, los saldos totales en el libro mayor general de cada institución. Para mejorar la eficiencia y reducir los riesgos, se podrían incorporar mecanismos como el ajuste continuo de posiciones netas («continuous net position adjustment») y la conservación de liquidez («liquidity saving mechanism, LSM»).
Esta propuesta presenta las siguientes ventajas: En primer lugar, establece claramente que los titulares poseen un control total sobre su CBDC. Ninguna otra entidad puede disponer de la CBDC sin la firma o el consentimiento explícito del titular. Esto confiere a la CBDC verdaderas características de efectivo, diferenciándola esencialmente de las monedas depositarias. En segundo lugar, el banco central no mantiene registros individuales de los clientes de nivel inferior; es decir, el público general no abre cuentas directamente en el banco central, lo que reduce la carga operativa del banco central y permite cumplir efectivamente con el requisito de «desacoplamiento contable». Dado que los ajustes de las cuentas de reservas se realizan por lotes, el sistema de CBDC opera de forma relativamente independiente del sistema RTGS. En tercer lugar, cada institución operadora delegada puede construir su propio sistema de operación delegada de moneda digital según su propia interpretación, siempre que cumpla con los estándares unificados, lo que fomenta la competencia y facilita la elección por parte de los clientes. Al tratarse de una conversión bajo demanda y no de una emisión que amplíe el balance, desaparece la preocupación de que las instituciones operadoras delegadas emitan excesivamente moneda. Además, aunque la información de las transacciones de los clientes de nivel inferior se almacena únicamente en la capa intermedia y no en el libro contable del banco central, este último conserva el derecho —por razones de política pública o supervisión— de solicitar detalles específicos a las instituciones operadoras delegadas de la capa inmediatamente inferior, logrando así un control centralizado incluso bajo un modelo operativo distribuido.
Conclusión
Como tecnología emergente con potencial para convertirse en la futura infraestructura financiera, la blockchain resulta útil para el modelo binario de bancos centrales y bancos comerciales, ya que permite una operación distribuida sin comprometer la gestión centralizada. Este artículo refuerza dicho argumento mediante tres escenarios típicos, demostrando cómo las características descentralizadas de la tecnología blockchain pueden integrarse tanto en la operación distribuida de la CBDC como en el sistema de gestión centralizada del banco central. La tecnología blockchain puede aplicarse al libro contable de registro de la CBDC y utilizarse para la verificación de autenticidad de la CBDC, garantizando su fiabilidad. En el ámbito mayorista, los experimentos llevados a cabo por diversos países también han confirmado la viabilidad de sistemas de pago y CBDC basados en blockchain. En cuanto al ámbito minorista —la digitalización del efectivo—, el artículo señala que las actuales propuestas de desarrollo de CBDC aún no logran aprovechar plenamente las ventajas inherentes a una operación distribuida bajo control centralizado del banco central. El problema radica en la perspectiva «emisora» top-down predominante. Frente a ello, el artículo propone una nueva solución para la implementación de la CBDC desde una perspectiva «de conversión» bottom-up, logrando simultáneamente los objetivos de «control centralizado» y «operación distribuida».
«Gobernar las cosas sin ser gobernado por ellas», «Lo que trasciende la forma es el Dao; lo que se manifiesta en la forma es el instrumento; el Dao guía al instrumento». Estas son ideas de antiguos filósofos chinos. La gestión centralizada y el procesamiento distribuido siempre deben entenderse de manera dialéctica y unitaria, evitando caer en la falacia de contraponer de forma simplista el control centralizado a nivel institucional con el procesamiento distribuido a nivel tecnológico. Actualmente, los experimentos globales sobre monedas digitales de bancos centrales (CBDC) basados en blockchain avanzan rápidamente, abarcando temas tan diversos como protección de la privacidad, seguridad de los datos, rendimiento transaccional, autenticación de identidad, entrega contra pago (DvP) y pago contra pago (PvP). Como tecnología novedosa, la blockchain ciertamente presenta aún diversas limitaciones y deficiencias, pero esto no constituye una razón válida para abandonarla prematuramente. El proyecto Libra de Facebook ya está desarrollando una nueva generación de infraestructura financiera basada en una blockchain segura, escalable y fiable: se trata de una pista completamente nueva, donde oportunidades y desafíos coexisten. Como reza el dicho: «Nadar contra la corriente: si no avanzas, retrocedes».
