屠龙者困境:比特币已沦为资本新权杖?加密货币行业应如何破局?

El dilema del matador de dragones: ¿BTC se ha convertido en un nuevo cetro del capital? ¿Cómo puede el sector criptográfico superar esta crisis?

BroadChainBroadChain14/03/2025, 13:45
Este contenido ha sido traducido por IA
Resumen

El sector de las criptomonedas enfrenta una crisis de imagen pública, dominada por coberturas negativas en los medios externos, mientras que su cultura interna especulativa agrava aún más el problema. El artículo señala que el sector debe actuar en tres frentes para superar esta situación: establecer mecanismos de participación más justos, centrarse en el valor práctico en lugar de la especulación y redefinir la narrativa de neutralidad de BTC y ETH. Lo fundamental es devolver a las criptomonedas su propósito original como finanzas descentralizadas (DeFi), generando valor real para ganar la confianza del público general.

Autores: Traducción seleccionada por Techub

Escrito por: Ignas, DeFi Research

 

Traducido por: Glendon, Techub News

 

Resulta sorprendente lo poco que impactan las criptomonedas en la vida de quienes están fuera de nuestra comunidad.

 

A menos que te sumerjas activamente en este mundo, tu día a día puede transcurrir sin apenas notar su existencia: sigues trabajando, haciendo compras o viendo series, mientras la tecnología blockchain permanece oculta, como una corriente submarina bajo la superficie.

 

El problema está en que, cuando ocurre algún evento que implica un «mínimo contacto» con las criptomonedas, el público casi siempre recibe una narrativa negativa. Fíjate en estos ejemplos:

 

En la segunda temporada de la exitosa serie de Netflix «El juego del calamar», aparece un personaje definido como «KOL de estafas cripto». El guion lo retrata con estereotipos: no pasa un minuto sin revisar el precio de las monedas, exige con obsesión que le devuelvan el móvil y muestra una paranoia casi patológica. Aunque, para ser sinceros, esa descripción me resultó bastante familiar.

 

 

Y si hojeas las noticias, te encontrarás con titulares como estos (todos claramente negativos):

 

  • Hackers norcoreanos roban 1.500 millones de dólares en el mayor atraco de la historia de las criptomonedas

  • Trump lanza una memecoin y recibe fuertes críticas; la comunidad cripto lo acusa de un «Rug Pull presidencial»

  • Una estafa con Bitcoin hace perder a una mujer 154.000 libras esterlinas

  • Un trader de criptomonedas conocido como «MistaFuccYou» se suicida durante una transmisión en vivo

 

Estafas, esquemas piramidales, manipulación de precios… Cualquier guion de delito financiero que imagines tiene su versión real en esta industria. Esto refleja una realidad cruda: la percepción social sobre las criptomonedas está dividida entre dos narrativas extremas. Dentro de la comunidad, hablamos de «revolución blockchain» y del «cambio de paradigma hacia las finanzas descentralizadas»; pero desde fuera, los medios llevan tiempo dominados por noticias negativas centradas en fraudes y timos.

 

La imagen pública de las criptomonedas es, francamente, pésima. Y seamos honestos, incluso nosotros, los «nativos cripto», sabemos muy bien que este ecosistema está lleno de basura.

 

Pero también sabemos por qué seguimos aquí: para hacernos ricos mientras desmantelamos un sistema financiero tradicional obsoleto. Sí, la etiqueta de «enriquecimiento rápido» es una de las razones por las que los nativos cripto suelen ser impopulares, pero ¿quién puede negar este hecho? Al fin y al cabo, cualquier inversor en cualquier sector sueña con ganar mucho dinero.

 

Además, las criptomonedas siguen siendo una de las pocas industrias donde una persona común aún puede empezar desde cero. En el entorno económico actual, acumular riqueza poco a poco con un salario es extremadamente difícil. La Generación Z es consciente de ello y, por eso, ha ido abandonando silenciosamente el mercado laboral; solo ellos saben lo que las criptomonedas pueden aportar a sus vidas…

 

Lamentablemente, nuestra industria ha sido bastante torpe a la hora de transmitir su misión central, explicar por qué son necesarias las criptomonedas y aclarar narrativas clave como que «ganar dinero con cripto no es un pecado». Un comentario destacado bajo un artículo del Financial Times resume a la perfección la actitud general de los escépticos: «El valor intrínseco de Bitcoin es cero, y su consumo computacional está aumentando la demanda global de electricidad y las emisiones de carbono.»

 

 

Incluso hay escépticos que afirman: «Las criptomonedas son la alquimia del siglo XXI: transforman electricidad en burbujas especulativas y disfrazan la codicia como innovación tecnológica.»

 

Si has leído publicaciones en Reddit, sabrás el rechazo que generan las criptomonedas entre el público general. Sin embargo, espero ver más narrativas constructivas sobre las criptomonedas y su tecnología en los medios tradicionales.

 

 

Objetivamente, el Financial Times siempre ha observado la industria cripto con escepticismo, pero los reportajes de Bloomberg han ido mejorando con los años —empezando a incluir análisis genuinos del sector—. Irónicamente, sin embargo, un reciente artículo aparentemente inofensivo de Bloomberg titulado «Conoce a los siete principales influencers estadounidenses en finanzas personales» incluyó a un KOL cripto en su lista. Este KOL se centra principalmente en memecoins y promueve activamente su grupo de Telegram dedicado a ellas.

 

 

El rechazo público a las criptomonedas

 

Como se trata de un artículo de investigación, analicemos la actitud negativa hacia las criptomonedas a través de algunos datos clave. Diversas encuestas muestran que los inversores ajenos a este ecosistema suelen verlas como instrumentos especulativos de alto riesgo, no como activos financieros legítimos.

 

Según el «Estudio del consumidor del Esquema de Compensación de Servicios Financieros del Reino Unido (FSCS): Actitudes hacia la inversión en criptomonedas», el 64% de los consumidores que las conocen opina que «invertir en criptoactivos es, en esencia, una forma de juego».

 

 

Una encuesta de 2024 del Pew Research Center reveló que el 75% de los estadounidenses desconfía de la fiabilidad y seguridad de las criptomonedas, principalmente por los frecuentes fraudes y la alta volatilidad del mercado.

 

De manera similar, en el Informe Global sobre la Confianza de Edelman de 2023, las criptomonedas ocuparon el último lugar en confianza entre todos los grupos demográficos, muy por detrás del sistema bancario tradicional —precisamente aquel que las finanzas descentralizadas (DeFi) prometían revolucionar—. Este resultado supone un duro golpe para la narrativa de la «revolución DeFi».

 

 

Es cierto que la caída de FTX en 2023 dañó gravemente la reputación del sector, pero la fiebre especulativa en torno a los memecoin en 2024 no ha hecho más que intensificar el rechazo.

 

El informe de Consensys de 2024 señala que la narrativa de las criptomonedas como «el futuro del dinero» pierde fuerza. Términos negativos como especulación, fraude, phishing, crimen y lavado de dinero aparecen ahora con la misma frecuencia que la idea de las cripto como «alternativa al sistema financiero tradicional».

 

 

La conclusión es clara: fuera de la comunidad cripto, existe un escepticismo generalizado sobre la capacidad de los activos digitales para convertirse en herramientas financieras seguras.

 

Mientras escribía este artículo, me topé con un tuit que resume a la perfección la actitud pública: «Rezaré fervientemente por el colapso de las criptomonedas».

 

 

Por qué es crucial la narrativa cultural de las criptomonedas

 

Aunque la imagen pública de las criptomonedas no es la mejor, cada vez más personas se animan a explorarlas. Estoy convencido de que, si logramos mejorar la percepción general, la industria podría atraer a millones de nuevos participantes.

 

 

Por eso, debemos y podemos hacerlo mejor. El propósito original de las criptomonedas era construir un sistema financiero descentralizado: «un sistema donde las personas tengan control total sobre sus activos, sin intermediarios como bancos o gobiernos. Su objetivo era crear un ecosistema sin fronteras, resistente a la censura y que requiriera un mínimo de confianza, donde cualquiera pudiera realizar transacciones, almacenar valor y construir sistemas económicos sin depender de instituciones centralizadas».

 

Sin embargo, esta visión se está viendo ahogada por el ruido de los memecoin y la fiebre especulativa.

 

Lo más preocupante es que el público ya no ve las criptomonedas como una herramienta capaz de revolucionar las finanzas. Como bien señala una publicación muy comentada: «El ecosistema de Bitcoin se ha vuelto idéntico al sistema financiero tradicional que tanto criticaban: el dinero y el poder se concentran en unas pocas 'ballenas', que extraen riqueza de personas desesperadas mediante apalancamiento en contratos y preventas de proyectos».

 

 

Las criptomonedas también enfrentan una crisis de politización: el respaldo público de Donald Trump ha generado nuevos riesgos, ya que entre sus opositores se las está etiquetando como parte del movimiento «MAGA». Como era de esperar, esta tendencia ha encendido las alarmas a nivel internacional; la Unión Europea, por ejemplo, considera que el apoyo de Trump representa una amenaza para su soberanía monetaria.

 

Por supuesto, también hay aspectos positivos: poner fin a la represión regulatoria de la administración anterior supone sin duda un impulso importante para la industria. No obstante, debemos reconocer que, bajo la influencia de las políticas de Trump, el sector camina actualmente sobre una cuerda floja.

 

Cómo cambiar la percepción pública sobre las criptomonedas

 

La reputación de las criptomonedas no se recupera por sí sola. Para lograr una adopción masiva, debemos redefinir activamente el relato —una tarea nada sencilla— y este cambio debe comenzar desde dentro del propio sector: incluso los más veteranos están empezando a perder confianza.

 

Para ello, debemos centrarnos en tres direcciones clave.

 

Hacer que las criptomonedas vuelvan a ser grandes

 

En ciclos anteriores, los recién llegados aún podían obtener ganancias participando temprano en proyectos. Sin embargo, la emisión descontrolada de memecoins por parte de grupos especializados y los proyectos con baja liquidez y alta FDV respaldados por venture capital han dejado a los nuevos participantes sin ventaja alguna.

 

Aunque en este ciclo hemos logrado resistir los proyectos de baja liquidez, nos hemos visto arrastrados por la fiebre de los memecoins. Proyectos como Legion y Echo han intentado adoptar modelos de financiación más equitativos, pero sus altos umbrales de entrada siguen excluyendo al inversor común.

 

Por tanto, la industria necesita crear y promover reglas que generen valor real (en lugar de destruirlo), permitiendo que los primeros participantes compartan los beneficios del crecimiento. La propuesta de reconstrucción del mercado basada en «primeros principios» formulada por Kyle merece ser tomada como referencia.

 

 

No obstante, el predominio del cortoplacismo, la generalización de una cultura extractiva y la pérdida de los mínimos estándares éticos nos han sumido en un ciclo de nihilismo financiero que se retroalimenta: cuando todos persiguen tokens fraudulentos con la mentalidad de «yo saldré antes de que el estafador huya», esta situación estaba, en cierto modo, destinada a ocurrir.

 

Frente a esto, debemos vigilar a los actores perniciosos. El sector debe tomar medidas para exponer fraudes y exigir responsabilidad a los influencers cuyas declaraciones engañosas hayan inducido a error. El investigador blockchain ZachXBT ya actúa así, aunque la magnitud de los delitos supera lo que una persona puede controlar. Como profesionales, también debemos alejarnos de prácticas extractivas, y los inversores deben obtener ganancias reales mientras se amplía el mercado. Después de todo, si los nuevos participantes siguen siendo sistemáticamente explotados, e incluso arruinados, la industria terminará perdiendo su futuro.

 

De la euforia especulativa al valor real

 

Las criptomonedas no son un casino digital. Su verdadero potencial radica en generar valor tangible en el mundo físico.

 

Por eso, debemos priorizar casos de uso concretos: las transferencias transfronterizas, la inclusión financiera y la gobernanza transparente. Estos son los pilares que importan, no la cultura efímera de los memecoins.

 

Mientras tanto, el ecosistema DeFi sigue expandiéndose. Proyectos como Lens, Abstract y Farcaster están reinventando las redes sociales con modelos innovadores de monetización. Y lo más crucial: la adopción masiva de stablecoins y los activos del mundo real (RWA) está ayudando a preservar y hacer crecer el patrimonio, no a dilapidarlo.

 

 

Es posible que algunos influenciadores en la plataforma X pasen por alto estos avances. Pero hay que dejar algo claro: «Crypto Twitter» es solo la punta del iceberg de una cultura mucho más amplia y profunda.

 

Bitcoin, por su parte, consolida su papel como «oro digital». En cambio, blockchains públicas como Ethereum y Solana aún se perciben mayoritariamente como vehículos de especulación, y no como las infraestructuras fundamentales para una economía digital abierta que realmente son.

 

Si hablamos de la evolución cultural del ecosistema, estoy convencido de que serán proyectos como Pudgy Penguins los que crucen hacia Web2, y no al revés. No debemos importar memes de Web2 como Doge o Pepe, que solo contribuyen a una infantilización del sector.

 

Redefiniendo la soberanía de Bitcoin y Ethereum

 

La cultura cripto no es un monolito. Está formada por múltiples subculturas, donde destacan dos visiones: el «minimalismo bitcoinero» y el «pluralismo del ecosistema Ethereum».

 

Me indigna escuchar que «Bitcoin se está convirtiendo en el mismo sistema financiero que quería destruir». Solo quien guarda sus bitcoins en una cartera fría conoce la tranquilidad que da la autogestión y la independencia del sistema centralizado.

 

Los ETF son un avance positivo para nuestras carteras, sin duda, pero también una espada de doble filo. Quien compra un ETF renuncia a la libertad esencial que ofrece la custodia propia.

 

Y debemos estar alerta ante la creciente asociación de Bitcoin con movimientos políticos como MAGA. Bitcoin es global por naturaleza y debe mantener una neutralidad absoluta.

 

Esta es una de las razones por las que valoro a Ethereum. Aunque algunos critiquen a la Fundación Ethereum por no acercarse a ciertos equipos políticos, estoy seguro de que, a la larga, esta postura será un acierto.

 

 

En una era donde la privacidad se desvanece, la IA difumina la realidad y la propiedad digital es frágil, Ethereum ofrece algo más que soluciones técnicas. Gracias a su neutralidad verificable, su carácter apolítico, descentralizado y global, se erige como un refugio de valores.

 

Lamentablemente, esto es algo que mucha gente fuera del sector desconoce. Por eso, nos corresponde a los profesionales del ecosistema difundir este mensaje y crear productos que demuestren, de forma tangible, el valor de Ethereum.

 

Perspectiva optimista: El camino de vuelta al valor real en la industria cripto

 

Al momento de escribir estas líneas, según datos de CoinMarketCap, la capitalización total del mercado cripto ronda los 2,7 billones de dólares. Pero, ¿resiste esta cifra un análisis riguroso desde la perspectiva del valor real?

 

 

Desde que Vitalik publicó este post en 2017, el ecosistema cripto ha evolucionado notablemente. Aunque persisten la especulación y los juegos de suma cero, la industria también ha desarrollado un núcleo de valor genuino.

 

Como señalé en una publicación anterior, hay 1.400 millones de personas en el mundo sin acceso a servicios bancarios. Incluso en Estados Unidos, esta cifra alcanza el 4,5 %. Según un estudio de la Reserva Federal, las personas con mayores ingresos ven las criptomonedas principalmente como instrumentos de inversión, pero su uso para transacciones sigue siendo limitado. En cambio, entre quienes sí las utilizan para pagos, el 60 % tiene ingresos inferiores a 50.000 dólares anuales y el 13 % carece por completo de cuentas bancarias.

 

Además, Venezuela ocupó el puesto 40 en el Índice de Adopción de Criptomonedas 2023 de Chainalysis, donde las stablecoins se han convertido en un salvavidas frente a la hiperinflación. Una situación similar se vive en Argentina, donde, ante la acelerada depreciación de la moneda local, las compras de stablecoins se han disparado, un claro indicador de la adopción masiva de las criptomonedas.

 

Más allá de su función como refugio ante la inflación, las criptomonedas también sirven como herramienta de resistencia frente a regímenes opresivos. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID-19, se utilizaron para enviar ayuda directa a médicos y enfermeras en Venezuela, evitando la interferencia de un gobierno corrupto; al inicio de la guerra, Ucrania recaudó donaciones en criptomonedas por valor de 225 millones de dólares, entre otros casos.

 

Mientras el valor total bloqueado (TVL) en DeFi vuelve a alcanzar los 88.000 millones de dólares, los intercambios descentralizados (DEX) desafían gradualmente a los centralizados (CEX), y proyectos como Maker están trayendo activos del mundo real (RWA) a la blockchain.

 

 

Cabe destacar que la adopción de aplicaciones sociales descentralizadas no especulativas crece de forma constante: por ejemplo, Farcaster y Polymarket superan los 10.000 usuarios activos diarios, y esta cifra sigue en aumento. Hoy contamos con DApps realmente funcionales; sin embargo, estos avances parecen haber desaparecido de la línea de tiempo de X (antes Twitter), lo que evidencia claramente nuestras carencias en difusión y comunicación.

 

No obstante, el mercado actual atraviesa un proceso de «depuración de valor», y las caídas bruscas no son necesariamente negativas: contribuyen a la recuperación del sector y a su avance continuo. Como siempre se ha dicho, el invierno terminará tarde o temprano; cuando los especuladores se retiren, quedarán los verdaderos constructores, quienes seguirán generando el lado positivo de las criptomonedas.