姚前:从加密货币的冲击到央行的数字货币

Yao Qian: Del impacto de las criptomonedas a las monedas digitales de los bancos centrales

BroadChainBroadChain17/01/2020, 19:54
Este contenido ha sido traducido por IA
Resumen

Este artículo explora las perspectivas de aplicación de la tecnología blockchain en la reforma del sistema internacional de pagos. El texto analiza los puntos débiles del actual sistema SWIFT e introduce tres enfoques de mejora: los pagos punto a punto basados en blockchain, representados por Libra; la interconexión de los sistemas de pagos de los bancos centrales de distintos países; y la creación conjunta, por parte de bancos comerciales, de una alianza para pagos transfronterizos.

Introducción

El diseño descentralizado de la tecnología blockchain —con su libro mayor distribuido y verificación conjunta— y su filosofía de igualdad, encajan de forma natural con las características espontáneas del sistema monetario internacional.

Por ello, el ámbito monetario internacional es un escenario ideal para aplicar la tecnología blockchain. Esta puede servir tanto para mejorar y optimizar los sistemas existentes (enfoque «de mejora incremental») como para explorar soluciones completamente nuevas (enfoque «de creación»). El reto principal radica en coordinar a todas las partes interesadas y lograr un consenso.

Fuente | Revista Contemporary Financial Expert, N.º 1 de 2020, artículo original titulado «Reforma del sistema de pagos internacionales y tecnología blockchain»

Recientemente, Facebook publicó el libro blanco de su criptomoneda Libra, captando una atención global sin precedentes. Las razones principales son tres:

En primer lugar, la enorme base de usuarios de Facebook, que incluye a casi un tercio de la población mundial activa, permitiría a Libra expandirse rápidamente a escala global gracias a su ecosistema.

En segundo lugar, Libra opta por anclarse a una cesta de monedas y activos de bajo riesgo, adoptando un modelo similar al de las stablecoins para integrarse en el sistema bancario existente. Esto podría resolver el problema de la volatilidad característica de las monedas virtuales.

En tercer lugar, Libra propone una nueva solución para los pagos internacionales, abordando directamente las deficiencias actuales de las transacciones transfronterizas y ofreciendo una alternativa innovadora para reformar el sistema.

Este artículo se centra en este último aspecto: analiza los problemas actuales del sistema internacional de pagos, explora posibles vías de mejora y formula recomendaciones para impulsar la interconexión de las infraestructuras financieras globales.

Estado actual del sistema internacional de pagos y posibles mejoras

Actualmente, la liquidación y compensación de pagos transfronterizos a nivel mundial depende principalmente del sistema SWIFT (Society for Worldwide Interbank Financial Telecommunications). Operativamente, cualquier banco que quiera ofrecer estos servicios debe conectarse a SWIFT. Si un banco no cumple los requisitos, debe recurrir a otro que sí esté conectado para que actúe como su corresponsal. Por ejemplo, cuando un padre en China envía dinero a su hijo estudiante en Estados Unidos, su banco (o su banco corresponsal) debe estar en SWIFT para transferir los fondos al banco estadounidense. A su vez, el banco del estudiante también debe estar conectado a SWIFT; de lo contrario, necesitará un corresponsal local que reciba los fondos y los reenvíe.

El proceso de SWIFT ha sido criticado históricamente por sus múltiples intermediarios, lo que genera cuatro problemas clave: baja eficiencia, altos costos de intermediación («peajes»), dificultad para identificar y resolver incidencias (un riesgo latente) y baja transparencia, ya que el proceso completo y su duración exacta permanecen ocultos en una «caja negra». Ciertamente, SWIFT está mejorando continuamente su sistema; por ejemplo, a principios de 2017 lanzó el proyecto Global Payment Innovation (GPI) para establecer nuevos estándares con los bancos participantes y aumentar la velocidad, transparencia y previsibilidad de los pagos. Sin embargo, el avance de nuevas tecnologías deja aún un amplio margen para mejorar el sistema internacional de pagos.

Primer enfoque de mejora

Este enfoque consiste en migrar el método tradicional de liquidación —centrado en bancos comerciales y basado en múltiples capas de cuentas intermedias— hacia una arquitectura blockchain, reduciendo al mínimo los intermediarios e incluso alcanzando pagos punto a punto (P2P). Actualmente, Libra es el ejemplo más comentado de esta vía.

En realidad, la industria lleva tiempo explorándola. Un caso destacado es Ripple, de Ripple Labs, que ofrece una solución de pagos transfronterizos basada en blockchain que permite la interoperabilidad entre sistemas multimoneda. En este esquema, los clientes convierten su moneda nacional en XRP (la criptomoneda nativa de Ripple) y luego la cambian por la moneda del país receptor, completando así el pago. A diferencia de la postura pública y ambiciosa de Libra, que proclama abiertamente su intención de crear «una moneda simple y sin fronteras» y se muestra proactiva ante la regulación, Ripple prefiere denominar a XRP «activo digital puente» (Digital Bridge Asset, DBA) en lugar de «token». Esta postura más discreta es muy significativa.

Segundo enfoque de mejora

Este enfoque sostiene que la dificultad de los pagos transfronterizos no radica tanto en la tecnología como en la falta de coordinación institucional. Si todos los bancos centrales del mundo conectaran sus sistemas de pagos nacionales, el problema se resolvería de forma natural. Por ejemplo, interconectar el sistema estadounidense Fedwire, el CHIPS, el británico CHAPS, el europeo TARGET2 y el chino HVPS daría lugar a una infraestructura financiera global integrada.

Podría decirse que este enfoque conserva el sistema contable existente, buscando la interconexión a nivel inferior mediante la integración de los sistemas superiores. Sin embargo, no solo implica complejidades adicionales por las jurisdicciones legales y la supervisión financiera transfronteriza, sino que también requiere validar si resulta realmente más eficiente que el modelo SWIFT actual.

Tercer enfoque de mejora emergente

Este enfoque enfatiza la participación conjunta de los bancos comerciales en la construcción de infraestructuras de pago. Bancos de distintos países podrían establecer una nueva alianza para pagos transfronterizos. Un ejemplo es la iniciativa «Sistema Pan Europeo de Pagos» (The Pan European Payment System Initiative, PEPS), impulsada por la Unión Europea y respaldada por unos 20 grandes bancos europeos, incluidos BNP Paribas y Deutsche Bank. Su objetivo es construir un nuevo sistema digital de pagos transfronterizos basado en una infraestructura desarrollada colectivamente, otorgando capacidades de pago transfronterizo y multi-banco similares a Apple Pay o Alipay, logrando así pagos instantáneos sin efectivo. Comparado con la complejidad de coordinar bancos centrales y sistemas mayoristas, este enfoque presenta menor dificultad operativa interna y permite una implementación más ágil. Obviamente, esta nueva alianza es especialmente adecuada para aplicar tecnología blockchain.

Del impacto de las criptomonedas a las monedas digitales de los bancos centrales

En los últimos años, el mayor impacto sobre el sistema contable tradicional ha venido de las criptomonedas y la tecnología blockchain subyacente. Cada vez más personas cuestionan el método tradicional de pagos basado en cuentas —donde los fondos pasan sucesivamente de una institución a otra— y se preguntan: ¿es posible trascender por completo el sistema existente y enviar fondos directamente de un extremo a otro, realizando transacciones punto a punto sin depender de múltiples intermediarios?

Esta es precisamente la idea del «efectivo digital». Su origen es antiguo: los criptógrafos llevan tiempo preguntándose por qué, si los correos electrónicos pueden cifrarse y firmarse digitalmente, no hacer lo mismo con el dinero. Es decir, colocarlo en un «sobre digital», cifrarlo y firmarlo, y enviarlo directamente. El avance de la criptografía y las tecnologías de comunicación ha ido transformando esta idea en realidad. El objetivo expresado por Mark Zuckerberg ante el Congreso estadounidense —«cualquiera podrá transferir Libra tan fácilmente como enviar un mensaje de texto»— refleja exactamente este propósito; igual que JPM Coin, la criptomoneda que JPMorgan Chase está a punto de lanzar.

Cabe señalar que, bajo la presión de las criptomonedas, la dirección estratégica para mejorar el sistema global de pagos es clara. Actualmente, la mayoría de experimentos con monedas digitales de bancos centrales (CBDC) —como el proyecto Jasper del Banco de Canadá, el Ubin de la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS) o el Stella de los bancos centrales europeo y japonés— son ensayos de criptomonedas basadas en blockchain, aunque aún se limitan a escenarios mayoristas (orientados a instituciones). Históricamente, se considera que los bancos centrales no tienen experiencia ni ventaja en servicios minoristas; algunos incluso temen que emitir CBDC al público general les suponga una presión de costos extremadamente alta y una demanda masiva, mientras que las actividades crediticias de los bancos comerciales podrían verse afectadas, dando lugar a un fenómeno de «banca estrecha» (narrow banking). Por ello, muchos bancos centrales observan con cautela la emisión de CBDC o prefieren modelos basados en stablecoins. Sin embargo, una CBDC mayorista podría sustituir perfectamente los actuales sistemas mayoristas de pagos.

Además, persiste un intenso debate en la industria sobre si las criptomonedas deben emitirse necesariamente sobre blockchain. Muchos opinan que sí, pero el autor de este artículo discrepa. A lo largo de los últimos 40 años de evolución, ha habido criptomonedas basadas en blockchain y otras que no. Por ejemplo, E-Cash, desarrollado por el criptógrafo David Chaum, fue un experimento exitoso desde el punto de vista académico —y no se basaba en blockchain. Por tanto, independientemente de que se adopte un modelo centralizado o descentralizado, se utilice o no blockchain, o se base en cuentas o en tokens, cualquier solución que logre reducir costos y aumentar la eficiencia de los pagos transfronterizos merece ser estudiada atentamente.

No obstante, la dirección de desarrollo de las criptomonedas y la tecnología blockchain sigue siendo uno de los temas más avanzados y relevantes, y requiere investigación profunda. Por ejemplo, la interconexión de los sistemas mayoristas de pagos nacionales mencionada anteriormente también podría considerarse bajo una arquitectura blockchain.

Recomendaciones estratégicas: cooperación público-privada y selección competitiva

Las críticas a SWIFT no son solo técnicas. Aunque ha desempeñado un papel fundamental en los pagos transfronterizos, también se le ve como una institución monopólica dentro del sistema internacional, utilizada a menudo como herramienta de sanciones y jurisdicción extraterritorial —especialmente con las cuentas en dólares—. Por ello, muchos aspiran a mejorarlo o incluso eliminarlo. Si bien una eliminación total sería radical y difícil, mejorar el sistema existente es absolutamente factible. Estas críticas reflejan una corriente de pensamiento más profunda: la sociedad no quiere que las infraestructuras públicas o los ámbitos con atributos públicos sean monopolizados por una sola parte o unas pocas entidades. Los riesgos implícitos, los costos elevados y el daño al bienestar social despiertan cada vez más alerta.

Algunas tecnologías innovadoras, como las criptomonedas y la blockchain, podrían ofrecer soluciones viables para mejorar el sistema. Es importante distinguir entre tipos de blockchain: teóricamente, solo las blockchains públicas son verdaderamente descentralizadas y libres de intermediarios; las privadas no difieren significativamente de los sistemas de información tradicionales; y las de consorcio son gestionadas conjuntamente por un grupo reconocido de miembros.

En la práctica, resolver estos desafíos no solo enfrenta obstáculos técnicos, sino que exige equilibrar intereses divergentes. Un caso emblemático es el anuncio de Facebook sobre Libra: su intención inicial era crear una moneda mundial sin fronteras y de valor estable, construyendo una infraestructura financiera inclusiva. Tras el anuncio, surgieron oleadas de críticas: se cuestionó si los intereses empresariales podían alinearse con los nacionales; si el sector privado tiene un verdadero espíritu público; cómo proteger a los usuarios de una posible manipulación por parte de Facebook; y cómo regular a Libra desde distintos países.

La situación es más compleja de lo que parece. El sector público tiene espíritu público, pero carece de capacidad innovadora; el sector privado tiene capacidad innovadora, pero se cuestiona su compromiso con el interés público. La solución propuesta es una «cooperación público-privada»: una modalidad de «supervisión oficial y ejecución empresarial», donde, bajo la orientación del sector público, ciertas instituciones comerciales con las condiciones adecuadas exploren y construyan un sistema inclusivo y equilibrado, que beneficie a toda la sociedad sin quedar bajo el control exclusivo de ninguna parte. Aunque suena ideal, su realización no es fácil, pero debe fomentarse.

En el ámbito de los pagos internacionales, albergamos dos expectativas: primero, la aparición de una plataforma global de pagos inclusiva, con credibilidad comprobada y libre de control unilateral; y segundo, la aparición de una moneda digital global. Comparativamente, el segundo objetivo es mucho más difícil. Dado que experimentos masivos como Bitcoin y ETH han barrido el mundo, muchas instituciones han anunciado públicamente su intención de emitir monedas propias —una actitud claramente poco seria—. Frente a la moneda, debemos mantener siempre un profundo respeto.

Aunque ambos objetivos difieren en dificultad, si se logra el primero, el segundo podría empezar a considerarse seriamente. Si conectamos las infraestructuras financieras nacionales para formar una global, el siguiente paso podría ser emitir una E-SDR (Special Drawing Right electrónica, basada en cuentas) o una D-SDR (Special Drawing Right digital, basada en token) sobre dicha infraestructura. El principal desafío radica en que convertir el SDR en una moneda global implicaría una compleja coordinación y negociación política internacional, y la composición de su cesta de monedas probablemente cambiaría, sin garantía de que coincidiera con la estructura actual.

Para lograr el primer objetivo —construir una plataforma global de pagos unificada y libre de control unilateral— también será indispensable una competencia sana. La interconexión de infraestructuras puede planificarse de forma coordinada a nivel global, pero la operación y acceso a una plataforma unificada no debe confiarse a una sola entidad: el monopolio nunca es deseable. Los usuarios deben tener opciones, y la competencia selectiva beneficiará a todos. Solo así podrán distintos países y organizaciones competir eficazmente, valorando sus fortalezas y contribuyendo conjuntamente al bien común.

Conclusión: Lecciones del sistema «autónomo» de la comunidad internacional

El actual sistema monetario internacional, basado en el dólar, se conformó con los «Acuerdos de Bretton Woods» y de «Jamaica». Sin embargo, desde la perspectiva de la ciencia política internacional, la esencia del orden internacional es un sistema anárquico, y la naturaleza de la comunidad internacional es «autónoma» (self-help), sin una «autoridad» predestinada.

En su discurso conmemorativo del 60.º aniversario de los Cinco Principios de Convivencia Pacífica en 2014, el Presidente Xi Jinping señaló: «Debemos impulsar conjuntamente la democratización de las relaciones internacionales. El destino del mundo debe estar en manos de todos los pueblos del planeta, y los asuntos mundiales deben ser decididos y gestionados conjuntamente por los gobiernos y los pueblos de todos los países. La idea de monopolizar los asuntos internacionales es obsoleta, y cualquier intento de hacerlo está destinado al fracaso».

En esencia, el diseño descentralizado de la tecnología blockchain —con su libro mayor distribuido y verificación conjunta— y su filosofía de igualdad, coinciden naturalmente con las características espontáneas del sistema monetario internacional. Por lo tanto, este ámbito constituye un escenario ideal para aplicar la blockchain: puede servir tanto para mejorar y optimizar los sistemas existentes (enfoque «de mejora incremental») como para explorar soluciones completamente nuevas (enfoque «de creación»). Lo esencial radica en cómo coordinar a todas las partes interesadas y lograr un consenso.